Olvidado
perdido
no leído
no abierto
arrojado al canasto
estrujado y al fuego
fugaz incandescencia.
Está claro que yo
un día de estos sea
una muda tierrita
un poco de basura
que no sea
pero cómo aceptar
que ellos míos
que su polvo de ellos
no la vea
que no la toque con un dedo suave
la roce con la punta de la lengua
que no sepa
no sepa.
Morirse
no morirse
y estarse triste repartiendo adioses
moviendo
adiós
apenas
el pobre corazón como un pañuelo.
Alzar los ojos
al misterio abismal de las estrellas
que será a no dudarlo
algo tan sucio
tan mezquino y tan sucio
como esto.