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Que no vuelva el oprobio

José Ramón Fernández

Los tres discursos recientes de señor Bush, dos de ellos el 20 de mayo y otro el primero de junio, son notables por sus falsedades, insolencias, amenazas, espíritu imperial e intervencionista, y también por su ignorancia profunda de la ética y de la historia.

Voy a referirme especialmente al espíritu y la letra que animó el del primero de junio, pronunciado en la Academia Militar de West Point, en el acto de la graduación que tuvo lugar ese día, y también en conmemoración del bicentenario de la creación de ese centro de enseñanza, muy conocido por su relevante papel en la historia militar de los Estados Unidos.

Ese centro, el principal en la preparación de nuevos oficiales para el ejército de los Estados Unidos, tiene también en su historia ser el lugar de donde proceden en su mayoría los jefes de Estado Mayor del ejército de ese país, e igualmente de él han salido varios presidentes, por lo que hace muy trascendente la influencia que se pueda ejercer sobre los alumnos que de allí egresan, y sobre todo para el pueblo de los Estados Unidos, al pronunciar el discurso en ese lugar; de ahí el gran peligro que engendra esa influencia al ser nociva, como lo es en este caso.

Ese discurso de Bush tiene el propósito de crear el pánico, o por lo menos el temor, la preocupación exacerbada en el sentido de que los Estados Unidos pueden ser víctimas de supuestas acciones terroristas y de que viven amenazados y deben golpear primero, lo que ha definido como preventivamente.

Se pretende con ello excitar la mente y el patriotismo de los cadetes, expresándoles el peligro en que se encuentra el país; el reto de un nuevo enemigo. Se les dice a los que se gradúan que lo hacen en tiempo de guerra; que existe una guerra contra el terrorismo que sólo ha comenzado, y que se confía en la victoria que ellos lograrán; se dramatiza, exagera, miente, falsea, inventa, y se procura influir en esos jóvenes para predisponerlos y sumarlos a sus ideas.

Se incita a los cadetes que se gradúan expresando que hay terroristas reales o que pudieran existir y contra los que es necesario actuar preventivamente; y expresó textualmente: «Es desde hoy en adelante éste un reto de ustedes también y juntos enfrentaremos este reto.» O sea, Bush trata de sumar a los jóvenes cadetes que ese día se gradúan como oficiales, a las ideas que viene propugnando; a los planes de dominio del mundo; en definitiva, a imponer un sistema verdaderamente nazi, del que el compañero Fidel hizo un claro análisis en su discurso del pasado 8 de junio en Santiago de Cuba.

Igualmente intenta insuflar en los cadetes, llevar a la mente de los jóvenes graduados, que se quiere chantajear a los Estados Unidos, y para enfrentarlo repite que hay que atacar primero al adversario, al que siempre se refiere como enemigo.

Insistió Bush en tratar de crear un gran fantasma oculto en cualquier parte, y les dijo a los alumnos: «Nuestra seguridad requerirá que transformemos a las fuerzas militares que ustedes dirigirán, en una fuerza militar que debe estar lista para atacar inmediatamente en cualquier oscuro rincón del mundo.» Trata en definitiva de lograrlo basándose en la supuesta existencia de los mencionados peligros y de las tenebrosas amenazas procedentes de fanáticos dispuestos siempre a atacar a los Estados Unidos. Espera convencer a esos cadetes para que estén en disposición de golpear de forma inmediata a aquellos que se les diga que son sus enemigos, en cualquier lugar del globo.

Estudié entre 1953 y 1955 en el principal centro de preparación de oficiales de artillería del ejército de los Estados Unidos: Fort Silk, Oklahoma, y en la matrícula eran mayoritarios los jóvenes oficiales recién graduados de West Point. Estos jóvenes tenían un nivel de preparación relativamente alto, pero eran absolutamente ignorantes en el campo de la política, la geografía y la historia que no fueran las de los Estados Unidos; sin un ideal bien definido, y creo que con convicciones y principios muy superficiales, sobre ellos es posible influir con relativa facilidad, lo cual hace que esta acción del señor Bush sea engañadora, dañina, venenosa, perjudicial para esos hombres y mujeres: perjudicial para su país y peligrosa para el mundo.

El señor Bush habló en su discurso de células terroristas en sesenta países o más, y prometió ayuda y entrenamiento militar para combatirlos. También prometió enviar diplomáticos para convencerlos, y soldados para vencer y oprimir.

En definitiva, el discurso del señor Bush en West Point merece un análisis profundo, pienso que representa una incitación a posiciones y acciones que entrañan un gran peligro para la humanidad, más si se trata de estos hombres que están llamados a mandar en su día el ejército del imperio.

El gobierno de los Estados Unidos acusa a Cuba de terrorismo sin las menores pruebas, porque no existen. Parece un chiste de mal gusto si no se tratara de algo tan grave, pues es precisamente Cuba el país que ha recibido mayores daños, más agresiones continuadas de terrorismo de Estado, procedentes de las distintas administraciones de los Estados Unidos durante más de cuarenta años: el ladrón acusa a su víctima de robarle.

Se trata de ocultar los planes hegemónicos de dominio del mundo, y se pretende doblegar a pueblos y gobiernos excusándose en la lucha contra el terrorismo.

Desde 1959, Cuba ha sufrido el terrorismo de Estado procedente del Gobierno de los Estados Unidos: allí dieron abrigo y protección a los asesinos y criminales que huyeron al triunfo de la Revolución, y negaron su extradición; auspiciaron el secuestro de naves y aeronaves; bloquean a nuestro país; realizaron ametrallamientos a poblados, fábricas, hoteles e instalaciones costeras; llevaron a cabo sabotajes a representaciones cubanas en el exterior, fábricas, hoteles y comercios en Cuba y aviones en vuelo; avituallaron y financiaron bandas armadas contra la Revolución; reclutaron, pagaron y entrenaron y armaron una brigada mercenaria, que atacó la patria y fue derrotada fulminantemente; pagan a traidores para que sirvan de punta de lanza contra la Revolución, y han tratado innumerables veces de realizar atentados contra las vidas de Fidel y Raúl.

Todo lo anterior está corroborado en numerosos documentos secretos, que en época reciente han sido desclasificados por la CIA y por otras dependencias de la administración de los Estados Unidos. La Revolución siempre ha denunciado estos hechos y muchas veces se nos ha acusado de que era propaganda comunista. Al ser desclasificados esos documentos, resulta que es cierto aquéllo, y mucho más de lo que sabíamos y suponíamos. Voy a referirme brevemente, a continuación, a algo que si no apareciera en un documento, que en su momento fue muy secreto, pocos lo creerían.

Se trata de una reunión del Presidente con los principales dirigentes del gobierno, en la Casa Blanca, donde se discutió cómo justificar ante la opinión pública una invasión militar a Cuba por parte de los Estados Unidos y se propusieron, entre otras parecidas, las siguientes alternativas:

a) Se podría planificar una serie de incidentes en la Base Naval de Guantánamo y sus alrededores para dar una apariencia de veracidad, de que son creados por fuerzas cubanas hostiles.

b) Se podría arreglar de varias formas un incidente de «recuerden el Maine».

c) Se podría hacer estallar una embarcación no tripulada, accionada por control remoto, en aguas cubanas en las proximidades de La Habana o Santiago y que cuando concurrieran aviones cubanos a explorar lo sucedido se haría que aparecieran como atacantes.

d) Se podría desarrollar una campaña de terror cubano comunista en el área de Miami, en otras ciudades de la Florida e incluso en Wáshington (bombas, atentados, etc.), con aparentes heridos y arresto de supuestos agentes cubanos y presentación de documentación previamente preparada.

e) Se podría simular una acción filibustera con base en Cuba y apoyada por el Gobierno Revolucionario contra una nación vecina.

f) Se podrían emplear aviones estadunidenses que simularan ser Migs soviéticos –con pilotos norteamericanos– para hostigar a la aviación civil, o atacar unidades norteamericanas de superficie o destruir aviones militares estadunidenses.

Todo ello bien preparado y con gran despliegue de publicidad para crear un gran impacto en la opinión pública de los Estados Unidos.

Las alternativas mencionadas son sólo una parte de las relacionadas en el documento, y ello fue abordado con una falta de ética, de sentido del honor, de respeto a las leyes, con propósitos criminales y terroristas de tal magnitud que causa espanto sólo suponerlo.

Ampliando el tema, el día 26 de mayo de 2002, el periódico Clarín, de Argentina, dio a conocer que para implementar las acciones antes mencionadas se emitió un Manual de instrucciones que explica de forma detallada cómo ejecutar y enmascarar la alternativa que pudiera resultar elegida, para justificar ante el mundo esa agresión; es decir, no se trataba de una primera idea y sí de un plan seriamente elaborado. ¡Una verdadera canallada! ¡Cuánto cinismo!

Y yo pregunto, ¿no es eso terrorismo de Estado de la peor especie?, ¿con qué razón se nos acusa de terroristas si el principal terrorista, terrorista de Estado, son ellos, los Estados Unidos?

Compañeros diputados: Nuestro pueblo conoce la historia, rechaza categóricamente esa «iniciativa para la nueva Cuba» que propone el señor Bush, que es la Cuba que conocimos donde la miseria, la corrupción, la desigualdad, la opresión, la discriminación y la explotación eran su símbolo distintivo, y la Revolución las barrió para que no vuelvan jamás.

Por eso solicito de ustedes que se pronuncien a favor de la aprobación de la iniciativa de Modificación Constitucional propuesta por nuestras organizaciones de masas.